Análisis Europa Universalis IV

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Europa Universalis IV

  • Plataforma(s): PC
  • Desarrollador/a: Paradox Development Studio
  • Distribuidor/a: Paradox Interactive
  • Fecha de lanzamiento: 13 de agosto de 2013
  • Género(s): Gran estrategia en tiempo real
  • Idioma(s): Audio y textos en inglés
  • Precio: 39,99€

Requisitos del sistema

He de reconocer que los siglos XV y XVI son una de las épocas históricas que más me han llamado la atención desde siempre. El Renacimiento del arte y la arquitectura, el descubrimiento y la colonización de un Nuevo Mundo, el auge del comercio por mar, la caída de imperios milenarios y el surgimiento de grandes potencias que supieron aprovechar la multitud de oportunidades que el momento presentaba. Una época en la que era renovarse o morir, y en la que la Diplomacia y el Comercio comenzaron a descubrirse como armas en ocasiones mucho más eficientes que las espadas y las picas. Quizá por eso me gustó en su momento Europa Universalis III. Quizá por eso me gusta mucho más Europa Universalis IV.

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Elige tu nación y llévala a la gloria o deja que se hunda

La ambientación de este título de Paradox es espectacular. Desde la pantalla de inicio hasta la interfaz de juego, todo está cuidado al detalle para que nos sintamos como si estuviéramos sentados ante el mismo mapa ante el que seguro que se sentaba Fernando el Católico. Además, el contexto histórico ha sido fielmente representado, contando con cientos de naciones desde grandes superpotencias como el Reino de Castilla (o España, dependiendo de la época inicial) o el Imperio Otomano, hasta pequeños reinos como Leinster o incluso los pueblos indígenas americanos.

Como en anteriores entregas, podremos elegir empezar en cualquier fecha desde el 11 de noviembre de 1444, con el fin de la Guerra de los Cien Años, hasta el final de las Guerras Napoleónicas. Seremos capaces así de revivir grandes acontecimientos de la historia, como la Guerra de los Treinta Años o el descubrimiento de América, o cambiar la historia a nuestro antojo. ¿Y si España hubiera decidido no embarcarse hacia las Indias? ¿Qué habría pasado si el Sacro Imperio Romano nunca hubiera desaparecido? En EU4 es el jugador quien tendrá capacidad para tomar todas las decisiones, y será el jugador quien elija centrarse en expandir su imperio comercial o en conquistar el mundo, por la fuerza de las armas o de la palabra.

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El conocimiento es poder, y viceversa

Para ayudarnos a gestionar nuestra nación, contaremos con tres poderes: Militar, Administrativo y Diplomático. Cada uno de ellos tendrá un valor que crecerá o decrecerá mensualmente dependiendo de varios factores, como pueden ser un exceso de tratados con otras naciones o quizá un consejero especialmente competente, y nos servirán para llevar a cabo ciertas acciones e investigar nuevas tecnologías en cualquiera de estos tres campos. Así, el poder Militar nos será útil cuando queramos acabar con una rebelión por la fuerza y el poder Diplomático nos permitirá mantener buenas relaciones con otras naciones o incluso negociar una paz altamente beneficiosa para nosotros al finalizar una guerra.

Sin embargo, lo que nos conseguirá una ventaja a largo plazo con respecto a otras naciones será invertir estos puntos de Poder en mejorar nuestra tecnología. Dependiendo de la cultura de nuestro país, las tecnologías Militar, Diplomática y Administrativa nos concederán uno u otro tipo de ventajas. Podremos invertir parte de estos puntos en cambiar nuestra cultura a otra relativamente próxima a ella, pero esto producirá inestabilidad en nuestro territorio y el riesgo de revueltas aumentará.

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Preguntar antes de atacar o atacar y ya veremos si pregunto

Uno de los aspectos más profundos de Europa Universalis IV es la Diplomacia con otros países y la cantidad de factores que hay que tener en cuenta antes de entrar en una guerra, así como las consecuencias que ésta conlleva. Decidiremos qué tipo de relación queremos tener con nuestros vecinos, pudiendo seleccionar hasta tres rivales directos de entre todas las naciones que integran el juego, y podremos utilizar a nuestros diplomáticos para influir en la relación de ellos hacia nosotros, ya sea para favorecer una alianza o para provocar una guerra. Un enlace matrimonial con otro reino propiciará una buena relación con él y nos dará la opción de reclamar su trono si éste no cuenta con un heredero legítimo, pero esto último afectará negativamente a la relación con otros países con los que tengamos un enlace similar.

Dejando la prensa del corazón a un lado, en lo militar podremos formar alianzas con aquellos países con los que tengamos buena relación o, en ocasiones, un enemigo común. En este caso se nos permite liderar una coalición contra el país en cuestión y esperar a que el resto de sus enemigos se una a nosotros, pasando a ser aliados desde el momento en que se declare la guerra hasta que se firme la paz.

En la guerra, ¿todo vale?

Cada vez que tomemos un territorio por la fuerza recibiremos una penalización por Expansión Agresiva que afectará a las relaciones con nuestros países vecinos, así como con todos aquellos que tuvieran aspiraciones en el territorio con el que nos hemos quedado. Esta penalización será mayor si el territorio no era parte de nuestro objetivo en la guerra, fijado en el momento de declararla mediante la elección de un Casus Belli, si lo tenemos. Los motivos para iniciar una guerra serán muy variados, y cada uno de ellos supondrá un Casus Belli diferente. Si iniciamos una guerra sin motivo, o si la iniciamos por culpa de una disputa comercial y acabamos anexionando un país entero, estaremos actuando de una forma poco honorable y nuestra reputación se verá afectada.

Como añadido, si uno de nuestros aliados está en peligro y nos pide ayuda, deberemos ayudarle si queremos mantener una buena relación con él. Sin embargo, si nuestra propia estabilidad puede verse comprometida o es nuestro aliado el que actúa de forma agresiva e irreflexibla, es posible que entienda que prefiramos mantener a nuestros soldados en casa.

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Si la guerra no es lo tuyo…

En la época del Renacimiento no todo era darse de tortas. Como muchos sabréis, ésta fue la era del conocimiento, y los intelectuales no siempre estaban a favor de la guerra. No hay problema, siempre podremos expandir nuestro imperio por otras vías menos violentas.

Si queremos dejar la sangre de lado, la vía diplomática será la mejor opción a la hora de anexionar nuevos territorios. Podremos llegar a convertir en vasallos a países enteros dispuestos a quedar bajo nuestro mando a cambio de protección y, más tarde, comenzar con el proceso de anexión. Además, si la expansión territorial no es nuestro objetivo pero seguimos queriendo ser el país más rico del mundo, el sistema de comercio de Europa Universalis IV es infinitamente más complejo que el de sus predecesores, teniendo que mantener un ojo de forma continua en los nodos que poseemos en cada momento, cuántos ducados generan cada uno, cuántos de esos ducados permanecen en nuestro nodo comercial y cuántos desaparecen; todo ello para conseguir dominar los mercados de medio mundo y que el nombre de nuestro imperio sea pronunciado en cada milla de mar. Además, podremos hacer uso de varias acciones diplomáticas para reducir la eficiencia de nuestros competidores, aunque muchas veces esto será a costa de reducir la nuestra un poco.

En cuanto a la colonización y el descubrimiento del Nuevo Mundo, el sistema será similar al de anteriores entregas de este título. No podremos adentrarnos en Terra Incognita sin un líder que nos lleve hacia ella, pudiendo ser un Conquistador en el caso de los descubrimientos por tierra y un Explorador en el caso de los descubrimientos por mar. Una vez encontrado un territorio sin colonizar ni reclamar, deberemos enviar un colono a trabajar en él para convertirlo en una ciudad digna de nuestros ciudadanos. Hasta entonces, la colonia tendrá una producción reducida y supondrá un gasto extra para nosotros, pues tendremos que mantenerla.

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Grandeza en todos los sentidos

Como no podía ser de otra manera, Europa Universalis IV cuenta con una banda sonora realmente épica, aunque en ocasiones resulta repetitiva. De hecho, la música de fondo se reproducirá en un bucle constante, aunque lo cierto es que el juego te atrapa de tal manera que ni te enteras de que está sonando música. Llega un momento en el que el único sonido que te interesa es el de los cañones asediando la fortaleza enemiga o el de unas lanzas chocando contra otras. Sonidos fielmente representados también.

En cuanto al aspecto gráfico, el diseño del mapa es espectacular. Realmente parece un mapa sacado directamente de la mesa de cualquier cartógrafo europeo. Las diferentes unidades también cambiarán según la cultura de nuestra nación, observando cambios notables al acercar la cámara hacia ellas. Para ponerle la guinda al pastel, la interfaz es todo lo intuitiva que no era la de EU3, colocando cada cosa donde cabe esperar que esté.

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Conclusión

En mi humilde opinión, Europa Universalis IV es el mejor juego de estrategia a gran escala que he jugado nunca. Representa de una manera fiel la época que pretende y realmente hace sentir al jugador la presión de gobernar una nación durante varios de los siglos más convulsos del viejo continente. La capacidad de decisión que brinda roza el infinito, dejando totalmente en nuestras manos la elección del objetivo del juego.

Sin embargo, si hubiera que sacarle un fallo a este título, ése sería sin lugar a dudas la traducción al castellano. Es triste que se entienda mejor en inglés que en nuestro idioma natal, y quizá por eso la propia comunidad está trabajando desde el día del lanzamiento del juego en una traducción decente.

Jugabilidad10
Historia10
Gráficos9
Sonido9
Enormemente recomendado para los amantes de la estrategia y los juegos históricos. Europa Universalis IV brinda al jugador la posibilidad de sentirse a los mandos de cualquier país que elija (incluidas las civilizaciones precolombinas) y seguir su historia a lo largo de los siglos... O cambiarla.
9.5

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Juan Antonio Palacios

Juan Antonio Palacios

Juego, escribo y estudio informática a nivel amateur. Podría decirse que hago de todo en los descansos que me deja el no hacer nada. Paseé por varios blogs antes de aterrizar en TecnoSlave como redactor. El mejor add on para cualquier juego son unos pocos amigos y unas cuantas cervezas.

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