Análisis Abzû

Entonces dijo Dios: Haya expansión en medio de las aguas, y separe las aguas de las aguas. E hizo Dios la expansión, y separó las aguas que estaban debajo de la expansión de las aguas que estaban sobre la expansión. Y fue así.

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Y ya está. Solo eso. Eso más fauna y flora marina. Una antigua civilización, ruinas y un enemigo subyaciente. Eso es lo que necesita Abzû para encandilar a los jugadores. En realidad es una trampa lo que acabo de decir. Abzü coge eso como la cadena de un ancla y le va adhiriendo otros elementos como si fueran musgo. Una excelente banda sonora. Una animación fluída y cómoda. Experiencias pasadas con juegos del mismo estilo.

Es imposible no pensar en Journey cuando nos sentamos delante de este juego de Giant Squid, ya que Matt Nava, uno de los co-fundadores de este estudio y director creativo de Abzú, es uno de los creadores de Journey y de thatgamecompany, el estudio que lo engendró.

Abzû es un juego de exploración marítima que se anunción en el E3 de 2016 y fue lanzado el 2 de agosto de este año. Es curioso que su nombre provenga de las palabras antiguas ab (océano) y zu (para conocer), ya que el océano (entiéndase océano como el conjunto de ellos) es probablemente lo más desconocido para nosotros.

Plataformas: PC, PS4
Plataforma analizada: PC
Desarrollador: Giant Squid
Distribuidor: 505 Games
Fecha de lanzamiento: 2 de agosto de 2016
Género: Videojuego de aventura, art game, videojuego de simulación
Precio de lanzamiento: 19.99 €
Idioma: Español (textos)

Caminante no hay camino, sino estelas en la mar

Manejamos a un buzo que aparece en medio de un océano remoto y nos sumergimos a la exploración. Al conocimiento. Nuestros aleteos nos sumergen más y más en un tupido ecosistema lleno de plantas y peces de multitud de colores. Si en Journey hacíamos el viaje que realiza un ser humano a lo largo de su vida desde que nace hasta que muere, en Abzû nos centramos en la vida que lleva el planeta en el que habitamos y en especial sus mares.

A medida que vamos avanzando vemos pasar las estaciones ya que nos encontramos con paisajes submarinos primaverales, estivales, cobrizos otoñales y blancos como el invierno más cerrado. Para ir pasando de una estación a otra vemos que tenemos que recuperar una zona del océano que ha quedado marchita mediante el acceso a un plano diferente en el que damos un poco de nosotros para ayudar a recuperar esa parte del mar.

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En este viaje submarino vamos descubriendo los restos de una civilización. Los vestigios de unas ruinas que han quedado inundadas, donde, como en Journey, motivos en la pared nos van advirtiendo de que existe una mitología y una iconografía oculta en esta historia. Nos presentan la presencia de un gran tiburón blanco al que no sabemos si debemos derrotar o al menos confrontar.

Fluidez bajo el agua

Al principio del juego tenemos un tutorial básico de los controles de los que podremos hacer uso. En este aspecto Giant Squid ha decidido tomar la decisión de “menos es más”. Tan solo 4 botones y dos joysticks son necesarios para esta aventura. Un botón para avanzar, otro para interactuar, otro para ir un poco más rápido, otro para agarrarnos a algún animal marino y los joysticks de movimiento de cámara y del personaje.

La jugabilidad en este juego es la base de la experiencia que vamos a vivir. Una mala jugabilidad echaría por tierra todo lo que el estudio de Matt Nava quiere que sintamos. Por eso este apartado está tan cuidado. La animación es muy fluída tanto del personaje que manejamos como de los peces y las plantas que tenemos a nuestro alrededor.

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Se trata de un reto difícil el hacer un juego de estas características atractivo, pero en este caso, Abzû consigue engancharte de una manera especial. Conectas con tu lado ecologista gracias a la gran inmersión (y nunca mejor dicho) que ofrece. La exploración en este juego lo es absolutamente todo, así que vale la pena echar tiempo metiéndote en rincones oscuros – que consiguen aterrorizar en ocasiones – y mirando cada pez que se cruza en tu camino. Este juego es un ejercicio de concienciación y de escala, pasamos por plantas suspendidas en el agua del tamaño de un grano de arroz y al tiempo pasamos cerca de una ballena cuyo ojo nos iguala en tamaño.

Las dinámicas de este título son descubrir pozos que liberan nuevas especies de peces, encontrar fósiles o incluso meditar. También nos llevarán corrientes de agua donde tendremos que atravesar diferentes bancos de peces que nos irán siguiendo en esta flujo de agua a toda velocidad. Todo fluye en este juego y vas pasando de un sitio a otro cómodamente sin esfuerzo. Podríamos definir Abzû como una montaña rusa de gelatina que dura aproximadamente 3 horas (dependiendo del tiempo que nos tomemos en investigar).

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Borja Antona

Borja Antona

Borja es un madrileño que tiende a reducir a 0 su tiempo libre y entre programar, ver cine y jugar a videojuegos, a veces, tiene tiempo para respirar y comer, que también le gusta mucho. Se dedica a tantas cosas porque una vez le dijeron 'Trae a la chica y saldarás tu deuda' y en algún sitio tiene que estar

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