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OPINIÓN | Del deporte al eSport

written by Vaunghk 8 septiembre, 2017

Es encomiable la tenacidad del ser humano hacia la realización de un tipo de actividad física hasta el punto de volcarse en cuerpo y alma, para proyectar en miradas ajenas, una admiración sin parangón, una expresión rebosante de emociones tan dispares que ni el más vivaz sería capaz de describir con un lenguaje escaso o humano.

El fervor que recorre las venas de las personas que, en un determinado lugar, realizando una tarea específica, obsequian cual religión ancestral una actividad aparentemente inofensiva, superficialmente gratificante; mas determinan con gestos, palabras, acción y omisión que es parte de su personalidad, que forma parte de la identidad que los conduce por un simple, estrecho y largo sendero.

Desde la Antigua Grecia hasta la actualidad, el deporte ha evolucionado, no solo en realización, sino en concepto. Ha pasado de ser algo más individual a algo colectivo, un grupo al que denominan equipo y que deben atenerse a unas normas, reglas, y una compenetración para tener la capacidad de conseguir la meta que se propongan. Algunos nacieron en siglos posteriores, otros fueron cambiando a la par que lo hacía la sociedad, sus necesidades, sus culturas y personas; e, incluso, el lugar físico. Al aire libre, sobre un césped tupido, un círculo de arena amarillenta o una superficie lo suficientemente dura para soportar el más apabullante de los sofocantes días mediterráneos. En los tiempos que corren, el sitio ya no tiene que ser al aire libre, en ocasiones, cuando la climatología se opone a la testarudez humana, la realización deportiva acontece en un lugar cerrado, artificial y donde los potentes rayos del Sol ni siquiera son capaces de acariciar los rostros de los espectadores. Por ende, el deporte como tal cambió; si quedara con vida algún olímpico griego, algún atleta romano, verían con ojos extrañados lo que hacemos, lo que nosotros denominados deporte. Entonces, ¿por qué duele tanto que cambie, de nuevo, el concepto?

Los deportes electrónicos, o eSports, no pueden denominarse exactamente deporte por una serie de factores a los que muchos se aferran como si fuera su última esperanza, el último aliento de un final que no desean. Con asiduidad caracterizan a esos factores «falta de movimiento físico» y «realización sobre cerrado». Ateniéndose a lo expuesto en el párrafo anterior, el realizar o no una actividad física en un lugar cerrado no debería dejar de considerarse deporte, debido a que hay una gran cantidad de estos que son, como el fútbol sala o el pin-pon, cerrados y aislados. Mas es obvio que sentarse, colocar los dedos sobre un teclado y el ratón, y jugar, entrenar o realizar una actividad en un videojuego, como podría ser League of Legends, Dota 2 o Counter-Strike: Global Offensive, no tiene como cualidad inherente el movimiento físico más allá de los dedos y, siendo quisquillosos, brazos. Pero, ¿solo por eso deberíamos de pensar que no es un deporte?

En la sección de deporte de cualquier periódico digital, canal de YouTube sobre noticias o telediario de la televisión tradicional, podemos toparnos con una sección sobre Fórmula 1, un deporte también relativamente neófito que radica en la conducción. Innegable es que el conductor necesita de una preparación física encomiable, pero el acto en sí no tiene un movimiento físico del ser humano como podría ser la natación o el baloncesto. Su preparación física se basa en una serie de actividades deportivas previas, una preparación para poder aguantar el calor, la sudoración y el tiempo dentro de un coche de tal calibre; mas dentro, mientras conduce, los movimientos son escuetos si se comparan con el tradicional. ¿Es el eSport dispar?

Los profesionales, como pueden ser Team Solo Mid, Cloud9 o G2, tienen unas pautas de entrenamiento exigentes con los miembros de sus equipos, y en más de una ocasión se ha podido visualizar por la Red cómo llevan a cabo un entrenamiento físico en el gimnasio, u otro tipo de deporte, como preparación previa para el partido o competición venidero. Y es que, en un partido de, por ejemplo, League of Legends o Dota 2, el estar durante horas sentado, pensando, cavilando una estrategia, o simplemente sintiendo la presión del momento; necesita también esa susodicha preparación previa para sobrellevar los partidos y alzarse con la victoria. ¿Es eso, pues, deporte?

Aferrándome a la subjetividad propia y personal, el deporte tradicional, tal y como lo conocemos, es una evolución del que antaño se realizaba, y es normal prever que los actuales cambiarán con el tiempo. Cuando se deja de ser joven, adolescente o, incluso, niño, y se pasa a ser adulto o una persona mayor, se apreciará cómo el mundo ha cambiado, cómo lo que ahora es normal, entonces podría ser raro o anticuado, y existirán novedades, posiblemente evoluciones de, o nuevas invenciones. El eSport como tal no es algo del siglo veintiuno, se data en 1972 de la primera competición con un videojuego en la Universidad de Stanford, una época que muchos ni llegamos a vivir y que parece un dato más ficticio que real, pero es así; lo que ahora está a la orden del día, aunque muchos luchen contra ello, es algo que empezó a cuajarse a finales del pasado siglo, tomando forma en los noventa y floreciendo en la actualidad.

Del deporte al eSport

Los cambios son normales, e igual que deportes muy tradicionales que se practicaban en la Antigua Grecia siguen vigentes a día de hoy —con ligeras variaciones— conviviendo con algunos más nuevos como el golf, datado en el siglo XV en Escocia, o el tenis y motociclismo, aún mas nuevos, de 1859 y 1894, respectivamente; los susodichos pueden hacerlo con los eSports (1972).

Todo lo viejo, todo lo tradicional, alguna vez fue nuevo, y posiblemente rechazado por la sociedad. Demos la vuelta a esa rueda que siempre gira hacia el mismo sentido y disfrutemos nosotros de lo nuevo, que no solo sean los del futuro los que tengan que buscar en Wikipedia fechas exactas sobre los comienzos de los eSports para hacer un trabajo de clase sobre League of Legends, y cómo estuvo, durante mucho tiempo, mal visto por la mayoría de los tradicionalistas deportivos.

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