Análisis DustForce

DustForce es el primer gran juego Indie del año y nos demuestra que nuestro vicio no es cuestión de tener pasta, sino de tener vista para encontrar estas joyitas.

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Jugabilidad

DustForce se podría definir como un juego de barrenderos ninja. El objetivo es limpiar de suciedad los niveles y a los enemigos(que son personajes a liberar poseídos por el chapapote que llevan encima), corriendo por paredes y techos, dando saltos imposibles y a una velocidad que no deja lugar al descanso si queremos encadenar los combos.

El control es muy sencillo y simple, con las flechas de dirección para mover el personaje y dirigir los golpes, que serán de dos tipos; uno fuerte pero lento que matará a casi todos los enemigos de un solo manporro, y uno más rápido pero que hará menos daño. Aparte disponemos de un breve impulso hacia delante (imprescindible en las fases más avanzadas) y la capacidad de saltar en el aire. Una vez rellena la barra de energía a base de limpiar como un loco, podremos usar un ataque especial que elimina toda la suciedad y enemigo que se encuentre en pantalla. Por lo tanto con tres botones nos hacemos a los mandos de este título.

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Ataque especial

Dusforce se divide en un mundo central que tendremos que explorar para poder encontrar todas las puertas que dan acceso a los niveles, como el castillo de Mario 64 por poner un símil. Las puertas son de tres tipos; unas sin candado que albergan  los niveles más fáciles y que estarán disponibles desde el principio, puertas bloqueadas por un candando plateado donde aumenta la dificultad y necesitaremos una llave del mismo material para abrirlas, y para terminar las puertas de los templos, con candado dorado, que son simple y llanamente desesperantes. Conseguir las llaves es realmente difícil, quizás demasiado,  obligándonos a recoger toda la suciedad del nivel mientras eliminamos a los enemigos sin que ellos nos toquen, y teniendo precaución de no caernos al vacío o a una trampa (cables, pinchos… ). Por si fuera poco, deberemos ir a toda pastilla, ya que si tardamos mucho de una mancha a otra perdemos un combo que se va acumulando, que también es necesario aumentarlo hasta el final del nivel. Repetirás los niveles unas doscientas veces para poder conseguir cada llave, lo que a muchos les echará para atrás, pero en parte ahí reside el encanto de este título.

El diseño artístico es así de bueno

DustForce dispone también de un curioso multijugador, donde podremos elegir ser barrendero o por el contrario ser un personaje que vaya esparciendo suciedad. A base de golpes y carreras iremos eliminando la basura que deja uno o por el contrario, seremos aquel que disfruta ensuciando y no dejaremos que el otro limpie.

Momentazo

Para acabar este apartado es importante resaltar que disponemos de cuatro personajes diferentes, cada uno con leves diferencias, y en según que niveles nos puede resultar más cómodo manejar a uno u otro.

Gráficos y sonido

Sin grandes alardes técnicos, el juego demuestra que con talento artístico, las posibles limitaciones técnicas pueden ser un arma a favor si se dispone de ingenio para utilizar la herramientas disponibles. DustForce es un juego que entra por los ojos como podéis comprobar en las imágenes.

Para empezar tiene niveles muy diferenciados entre si, según el tipo ambiente de la zona del mapa principal donde nos encontremos. Si estamos en la zona de laboratorios por ejemplo, el escenario es muy minimalista y geométrico, en cambio si nos encontramos en un parque el tono es mas irregular y de naturaleza. Este aspecto se traslada también a los enemigos y a la suciedad, viendo por ejemplo gárgolas y polvo en una mansión, pero encontrándonos animales y hojas en el parque. Lo único criticable en este aspecto, es que no siempre el juego está igual de inspirado y nos encontramos zonas muy brillantes en lo estético con unos fondos muy currados, con otras zonas más bien insípidas, aunque son las menos. La paleta de colores que baña el escenario y los personajes es todo un acierto, reforzando el toque “underground” que impregna a todo el título. Por último resaltar lo bien diseñados que están los barrenderos, muy diferenciados entre si, que gozan como ya he dicho antes, de unas animaciones sublimes. Llega a ser hipnótico ver con la fluidez que avanzan por el escenario, aquí os dejo un vídeo de una carrera perfecta para que lo comprobéis.

carrera perfecta

El apartado sonoro es una maravilla y casa perfectamente con el juego. La música es muy “cool”, y nos sorprenderemos silbando sus melodías a poco que llevemos jugando. Ademas de pegadizas, las canciones estan muy bien diseñadas para captar la atmósfera del nivel donde nos encontremos, consiguiendo un conjunto audiovisual muy potente, que motiva al jugador a continuar jugando a pesar de lo desquiciantes que pueden llegar a ser algunos tramos. Los efectos de sonido son más que correctos con la acción que veamos en pantalla, destacando por supuesto el barrido de la suciedad. Nuestro compañero Javier tuvo la ocasión de realizar una entrevista a Terence Lee, compositor tanto de la Música como de los efectos de sonido. Aquí os paso el enlace porque os adelanto que merece la pena.

entrevista a Terence Lee

Conclusión

DustForce es un juego que odiarás y disfrutarás a partes iguales. Lo odiarás por una excesiva dificultad, que no permite un segundo de descontrol con el mando si quieres ver nuevos niveles, pero lo amarás por la satisfacción que produce conseguir cada ansiada llave. Con un control exquisito y un apartado audiovisual muy poderoso en su conjunto, DustForce es un juego muy recomendable para aquellos a los que les guste un buen plataformas y en general, para los que busquen un juego muy difícil pero no imposible. Un gran trabajo de los chicos de Hitbox Team, que ojalá tengan algún nuevo proyecto en mente. Por siete eurillos de nada en Steam.

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 Hay que ver como han “dejao” esto de porquerías

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Carreto

Carreto

Dame una portátil y seré feliz. Dirijo el podcast, cosa que es muy llevadera gracias a mis compañeros. Le pego a todo, pero tengo predilección por los plataformas y por los juegos que te tocan la patata. I´m not a slave to a god that doesn´t exist. @charlescolgao

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