El universo de Yoko Taro: De Drakengard a NieR: Automata

Yoko Taro aspira a ser uno de los directores más subversivos de la historia de los videojuegos. Sin embargo, Nier — considerado por muchos su obra maestra — pasó sin pena ni gloria ante los ojos del mundo, convirtiéndose en un juego de culto y ganando reconocimiento gracias al ‘boca a boca’ entre sus fans.

Ahora el director, más fuerte que nunca, vuelve a la carga con NieR: Automata. El juego de marras está generando una cantidad de hype enorme y se encuentra a las puertas de convertirse en uno de los títulos bandera de Sony. Ahora que la saga está recibiendo la fama que merecía ya desde un primer momento es importante (aunque no obligatorio, puesto que Automata no lo requiere) repasar los sucesos que llevan al universo de Yoko Taro hasta este punto.

Advierto que este artículo contiene spoilers (en especial de los finales de cada título) de Drakengard, Drakengard 3 y el Nier original.

Es importante destacar que, pese que la línea temporal cruza varios títulos, hay una gran parte de su historia que no aparece en estos. Razón de ello es la existencia de múltiples novelas que se encargan de desarrollar este universo. Por ello este artículo está centrado en revelar la piezas del rompecabezas que no aparecen en los juegos para, de paso, reducir el contenido de spoilers.

Pese a que Nier deriva de uno de los cinco finales de Drakengard, el guión original empieza a escribirse con la tercera entrega de este título, que fue lanzado cuatro años después del primer Nier.

La historia da comienzo el año 856, cuando un terrible terremoto sacude los cimientos de la Peninsula Iberica. Al mismo tiempo, una metrópolis aparece en una sola noche, cambiando por completo el mundo. Esto supone la llegada al mundo de los dragones, así como otros seres místicos tales como la ‘Flor’ o ‘The Watchers’. Este evento es conocido como ‘El Gran Desastre’ y  se convierte en el primer ejemplo del ‘fenómeno de divergencia entre mundos’, nombre particular que toma la entrada de diferentes elementos a otras lineas temporales y que afectará a los sucesos venideros.

La llegada de los dragones provoca la pérdida de innumerables territorios en Europa, lo que conlleva a la agrupación de estos y la formación de Midgard, región donde se desarrollará Drakengard.

El año 981 supone el nacimiento de Rose, una chica que sufre una dura infancia, siendo vendida como prostituta a manos de su madre. Años después, Rose cae presa de una terrible enfermedad que provoca su muerte. Sin embargo, un experimento de la institución de magia de Midgard lleva a la aparición de una flor parásito que se inserta en el cuerpo de Rose, devolviéndole la vida en el año 997. Esto transforma a Rose —renombrada como Zero en su resurrección— en una Intoner, un ser casi divino capaz de manipular la magia con el uso de canciones.

Consciente del peligro que suponía su nuevo poder, Zero intenta acabar con su vida con la intención de destruir a la flor. Sin embargo, esta última divide su poder en cinco partes, naciendo así las cinco ‘hermanas’ Intoner (seis si contamos a Zero). Sintiéndose culpable por esto, Zero decide eliminar al resto de Intoners. El 12 de junio del año 997 Zero firma un pacto con el dragón Michael con la intención de cumplir su objetivo.

Durante el año 999 Michael muere en la batalla contra las Intoners para resucitar como Mikhail. Los acontecimientos sucedidos en el año 1000 se dividen en cinco líneas temporales diferentes (así como en los mismos finales del juego). Sin embargo, solo la quinta línea temporal nos lleva hasta Drakengard. Esto se traduce como el final E del juego.

Para el mes de abril del año 1000 Zero consigue asesinar a todas sus ‘hermanas’. Mikhail resulta envenenado en la batalla final, por lo que Zero realiza un pacto con él con la intención de salvar su vida. No obstante, antes de cumplir con su cometido, Zero es apuñalada por un clon de One (la segunda ‘hermana’ si contamos a Zero) provocando la muerte irremediable de ambos compañeros y finalizando el argumento de Drakengard 3.

Tras esto, One (el clon, no la hermana) forma la secta conocida como ‘Cult of the Watchers’ (que tendrá una gran presencia en los eventos de Drakengard). Años después, durante el año 1003 se desata una plaga que trae consigo a un gran nombre de monstruos. El culto se encarga de combatirlos. Nueve años más tarde, durante el año 1012 se crea el sistema de los Cuatro Sellos. Estos protegen al mundo de las ‘Semillas de la Resurrección’. El proceso se guarda en secreto entre los altos miembros del culto, pero se conoce que cualquier criatura que entre en contacto con las semillas se convertirá en un monstruo con el único objetivo de destruir a la humanidad.

Durante los siguientes años se suceden una serie de disputas sobre quien debería ser la Diosa del Sello (recordemos que Furiae es, en Drakengard, la décimo tercera) que acaban con el exilio de One en el año 1021. Tres años más tarde One conoce a Rosa, una fugitiva que daría a luz a los hijos de One (este One, el clon, no la Intoner, es un hombre).

Esta historia, que forma el puente entre la tercera y la primera entrega de Drakengard (y que podéis leer en el manga spinoff “Shi ni Itaru Aka”) se basa en la linea de sangre de One. Uno de sus nietos (cuyo nombre se desconoce), da a luz a Ramia, que a la vez es la madre de los gemelos Manah y Seere en el año 1093. Mientras que Ramia ofrece todo su amor a Seere, deja a Manah de lado y llega al extremo de abandonarla en el bosque.

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Oscar Martínez

22. Crecí entre mangas, novelas y broncas del profesor Oak. Ahora estudio programación con la meta de desarrollar videojuegos mientras hablo sobre ellos en mi tiempo libre. Mis grandes pasiones son la música y los videojuegos. El género RPG en particular es mi perdición.

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