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ANÁLISIS | Windjammers (2017)

written by Salvador Flores 5 septiembre, 2017

Windjammers TecnoslaveWindjammers es esports. No hay discusión que valga. El clásico de 1994 de Data East, que convierte el air hockey en un videojuego, incluye todas las características necesarias para ser tomado en serio competitivamente: un juego equilibrado, una curva de aprendizaje compleja pero accesible, el énfasis en predecir y pillar al contrincante por sorpresa, y en general una vistosidad que lo distingue del resto y lo hace atractivo a espectadores y jugadores por igual. Entonces, ¿cuál fue su gran fallo? La respuesta es simple. Hasta la fecha solo se podía encontrar en recreativas.

Al menos hasta que DotEmu, especialista en ports de clásicos retro, anunció durante la PlayStation Experience 2016 que traería el juego de culto a PlayStation 4 y Vita. Aunque los trabajos de la desarrolladora se dividan entre aciertos y fallos, por suerte, o más bien gracias a la dedicación de DotEmu, Windjammers mantiene su experiencia completamente intacta, e incluso mejorada por los ajustes y comodidades que los desarrolladores dan al jugador.

La más reciente versión de Windjammers se encarga de envolver el juego original en un hermoso embalaje que grita «los noventa» a pleno pulmón. Con un interfaz simple pero repleta de detalles que recuerdan el kitsch de la época, queda claro que los desarrolladores tenían un objetivo visual que querían alcanzar. Sólo hay que ver su tráiler de lanzamiento. Aparte de una interfaz más que funcional, es un detalle que se pueda jugar a los minijuegos del juego para máquinas arcade original de forma independiente y que se incluya un pequeño tutorial con diferentes diapositivas. Quizá se echa en falta un modo que pueda servir de Entrenamiento, en el que el jugador se sienta libre de probar tiros desde los diferentes puntos de la pista.

Una vez abierto el embalaje que ha preparado DotEmu para Windjammers, el juego se muestra tal y como Data East lo trajo al mundo. Dos jugadores se enfrentan cara a cara intentando que el rival no pueda parar el disco que acaban de lanzar. Una premisa bastante simple, pero a la que cuando se añade una larga variedad de tiros y habilidades, se convierte en un juego dinámico de engaños, planificación y remontadas dramáticas, pareciéndose más a un episodio de Dragon Ball Z que a un juego de deportes.

Pero que el jugador novel no se asuste, sobre todo si va acompañado. Entre el modo Arcade, los minijuegos y el VS local, se puede exprimir bastante jugo al juego sin complicarse demasiado, aunque la inteligencia artificial pueda resultar un desafío hasta en su dificultad intermedia. Dos jugadores novatos pueden seguir divirtiéndose con Windjammers simplemente mezclando tiros directos y diagonales al estilo Pong y aún así poder disfrutar de la experiencia, de la misma forma en la que se puede disfrutar de Tekken 7 machacando botones aleatoriamente. Visto de esta forma, el juego puede funcionar perfectamente como entretenimiento casual, aunque el juego disponga de un potencial como título competitivo que sería una pena dejar durmiente.

Eventualmente llegará un momento donde los piques entre colegas evolucionarán de forma natural a un gameplay cada vez más rápido, en el que los jugadores comenzarán a añadir elementos como arcos, lobs y rebotes engañosos a sus tiros, buscando esos 5 puntos que puedan dar la vuelta a una partida complicada.

Windjammers no exige tantos reflejos como inteligencia espacial. Ver como se comportan el disco y sus rebotes puede resultar extenuante al principio, pero una vez se reconocen patrones y se encuentran esos lugares en la pista de principal interés defensivo, uno puede ya irse haciendo la idea de cómo funciona la dinámica fundamental del juego. A partir de ahí es ver cómo romper la defensa enemiga, y de cómo hacerlo con estilo.

Cuando los controles básicos del juego son comprendidos, la creatividad del jugador es lo que define cómo se desarrollará la partida. Acelerar el ritmo del juego con tiros rápidos y frenarlo de repente mientras el rival se desliza hacia un disco que nunca va a llegar, dejando su portería al descubierto es simplemente un ejemplo de las posibilidades que el título ofrece al jugador.

Windjammers, como cualquier otra experiencia competitiva de calidad, permite canalizar la personalidad de cada jugador, creando estilos de juego completamente distintos uno del otro, diferentes para cada persona. Conocer a tu contrincante es la mitad de la partida, y cuando se consigue, el rival tendrá que adaptarse rápido o sufrirá una aplastante derrota. Sin embargo, aunque se disponga de cierta ventaja sobre el contrincante, no hay que bajar nunca la guardia. Un gol de 5 puntos en el momento adecuado puede suponer un cambio drástico de moméntum, manteniendo el nivel de tensión alto durante toda la partida.

Windjammers TEcnoslave

Si no fuera por su estética, cuesta creer que Windjammers tenga 23 años. Es un juego que ha envejecido fantásticamente gracias a su diseño medido al milímetro. DotEmu ha realizado un gran trabajo procurando una versión no sólo para aquellos que en su día lo disfrutaron en las recreativas, sino también para una nueva generación, como es mi caso, que buscan una buena experiencia independientemente del año del que provenga.

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