Vuelta a los orígenes: Kirby

“Vuelta a los orígenes” es una serie de artículos en los que se comparan dos entregas de una saga alejadas en el tiempo para encontrar sus errores y aciertos. En este artículo se analizarán los juegos Kirby’s Dreamland y Kirby’s Return to Dreamland para ver cómo ha evolucionado la saga hasta la Wii.

 

La saga de videojuegos Kirby es una de las IPs más icónicas de Nintendo desde hace años. Kirby’s Dreamland, el primer juego de la saga, fue lanzado para Game Boy en el año 1992 y desarrollado por HAL Laboratory, convirtiéndose en un éxito en ventas. Por aquel entonces, la pequeña bola de color rosa que protagoniza estos juegos todavía no tenía un color definido, y una de sus mecánicas más célebres, absorber los poderes de nuestros enemigos, todavía no había nacido. Desde esa fecha, Nintendo no ha dejado de publicar juegos narrando las aventuras de este pequeño héroe, poseyendo a día de hoy una franquicia con más de 40 obras. Tanto tiempo y juegos dan para muchos cambios de todo tipo (mecánicos, estéticos, etc…), pudiendo verse una gran evolución entre el primer juego y Kirby’s Return to Dreamland, salido para Wii en 2011.

Kirby’s Dreamland es un plataformas en 2D puramente mecánico. El personaje al que controlamos tiene dos habilidades básicas: saltar y absorber enemigos para luego escupirlos y usarlos a modo de munición. Este sistema, a simple vista tremendamente sencillo, consigue proporcionar varias horas de diversión, lo cual es muy meritorio en una obra que dura alrededor de una sola. Esto se debe, en parte, a la gran variedad de enemigos que existen, con lo que a cada momento debemos de acostumbrarnos a los nuevos ataques y rutinas de nuestros rivales. Si a esto le sumamos cuatro escenarios muy distintos entre sí, que a cada pantalla añaden alguna nueva mecánica (ya sea con power-ups, o con fases en las que cambia el control, como las de agua o en las que hemos de hincharnos como un globo y sortear obstáculos flotando), resulta un juego muy inquieto que cambia en todo momento, manteniéndonos siempre atentos a todo lo que ocurre en pantalla. Cada segundo en Kirby está aprovechado al máximo.

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Pantalla en la que Kirby ha de hincharse y flotar para superar el nivel.

Por si esto fuera poco, además el diseño de los niveles (y en concreto el emplazamiento de enemigos) es magnífico. Esto es algo que no se nota a simple vista, y de hecho, yo no noté en mi primera partida, ya que es un diseño con varias capas de profundidad, marca de la casa Nintendo, pensado para jugadores que busquen un reto, y se autoimpongan obtener la mayor puntuación; esto es eliminando a todos los enemigos de un nivel en el menor tiempo posible. Entonces Kirby cambia de un plataformas 2D sencillo y entretenido a un puzle en el que todas las piezas encajan a la perfección. Además, una vez terminamos el juego, se nos da una combinación de botones la cual nos permite iniciar uno de los primeros New Game + de la historia, es decir, un modo de juego con mayor dificultad en el cual cambian algunos enemigos y los patrones de ataque de los jefes, pero manteniendo su calidad en todos los aspectos.

En cualquier caso, este juego, como todos, también posee sus fallos, siendo el más importante en mi opinión los jefes finales. A pesar de que las batallas contra ellos son entretenidas, realmente no hay mucha coherencia entre unos y otros, siendo en ocasiones demasiado fáciles (el sub-jefe del nivel Castle Lololo) y en otras todo lo contrario (Kaboola en el tercer mundo). Incluso se dan casos en los que el subjefe resulta más complicado que el boss de final de fase, como pasa con Kracko Jr. y Kracko en el nivel Bubbly Clouds. No obstante, la batalla contra el Rey Dedede es muy satisfactoria, y el mecanismo para vencerlo es un giro de tuerca interesante.

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Batalla contra el Rey Dedede

En pleno 2016 parece casi necesario volver a este juego. Kirby’s Dreamland es una obra a la que le sobra muy poco, con una duración limitadísima, creado desde la perspectiva de la diversión y no de la ornamentación tan presente a día de hoy y que tan poco gustaba a Gunpei Yokoi, el padre de la Game Boy.

En conclusión: Kirby’s Dreamland es un gran juego, diseñado para que todos los tipos de público puedan disfrutar de él, con un diseño de niveles impecable y que, a pesar de pequeños fallos aquí y allá, y a las limitaciones técnicas de la época, sigue siendo divertido e incluso refrescante a día de hoy.

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Saúl Parra

Saúl Parra

Juego a videojuegos, leo sobre ellos y de vez en cuando también escribo. Hacerlos es un proyecto a corto plazo. Espero que me den algún logro.

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