OPINIÓN | Pokémon a tu gusto. Sol y Luna a los ojos de un “novato”

El día que introduje el cartucho de Pokémon Sol y Luna, el de su salida, hacía alrededor de trece años que no iniciaba un juego de Pokémon.

Por supuesto, no me había mantenido completamente alejado de esta saga. Estaba al tanto de que había surgido una escena competitiva y probado alguno de los siguientes en la consola de un amigo.

No obstante, no estaba seguro de qué esperar de este juego, e incluso me sentía algo intimidado. Tras tantos años de franquicia, siendo un éxito en ventas y con la escena competitiva en auge, el juego tenía que asemejarse muy poco a lo que ya conocía, además de la posibilidad de haberse complicado bastante para un novato como yo.

Hoy llevo 74 horas jugadas a Pokémon Luna. 74 horas de puro entretenimiento y diversión en las que nunca he sentido el rechazo del juego por no haber jugado a sus entregas anteriores. Pero a la vez, 74 horas en las que he descubierto un juego completísimo y prácticamente intachable, con un sistema de combate sólido, complejo y extenso.

No puedo juzgar Pokémon Sol y Luna en base a sus entregas anteriores, y por eso no voy a poder hablar del juego teniendo en cuenta la evolución de la saga, así que probablemente hable de cosas que existían en los juegos anteriores. No obstante, sí puedo hablar de una de las virtudes que me han hecho enamorarme de este juego siendo un extraño.

Podría decirse que lo más obvio es su elevada accesibilidad. Desde luego, que las mecánicas bases de la saga sean tan sencillas, ayuda, pero a ello podemos sumarle aspectos como que nuestro amigo-rival (Tilo) escoja el Pokémon inicial cuyo tipo es débil al nuestro, que nos faciliten conocer la efectividad de los ataques o que nos den consejos sobre cómo vencer a los líderes de las pruebas en los primeros compases del juego.

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No obstante, la grandeza de Pokémon no se encuentra únicamente en ser altamente accesible, sino que, bajo esta capa de aparente sencillez, se esconde un videojuego increíblemente complejo que se amolda a cada jugador. Esto no lo hace a través de un menú con un selector de dificultad, sino que insta al propio jugador a buscar su estilo de juego con las propias mecánicas, dándole opciones que son completamente innecesarias para completar la aventura, pero que enriquecen enormemente la experiencia de juego.

Por ejemplo, el objeto Repartir Experiencia (que se nos da activado por defecto) nos permite subir de nivel a todo nuestro equipo a la vez, pero siempre podemos desactivarlo si buscamos una experiencia más hardcore.

El Poké Relax nos ofrece la posibilidad de dar comida (pokéhabas) y mimos a nuestros pokémon, lo que se ve reflejado en un aumento de la estadística Afecto, lo que nos dará ventajas en los combates debido al estrecho lazo que se crea entre el entrenador y el pokémon, como curar sus estado alterados o quedarse con un punto de vida para no ponernos tristes (snif).

El Poké Resort es otra de estas fantásticas características opcionales. Nos permite atraer a pokémon salvajes, entrenar a los que ya tenemos capturados, subir su nivel de felicidad, eclosionar huevos, farmear objetos y cultivar bayas. A pesar de lo útil que es y su amplio abanico de opciones, no es necesario usarlo en ningún momento, reforzando esa sensación de que el juego se amolda a nosotros.

En cualquier caso, no hace falta irse a las prestaciones opcionales para encontrar esta forma de que el juego se amolde a nosotros. Sin ir más lejos, en los propios combates, podemos emplear el método de usar siempre a nuestro inicial de manera que suba experiencia rápidamente y vaya siempre unos niveles por encima arrasando con todo, o también podemos hacer un equipo equilibrado, utilizando el pokémon que más se adapte a nuestro rival por sus características o tipo. Lo genial de esto es que nos permite enfocar las batallas, que son el núcleo del juego, de la manera que nos resulte más divertida como jugadores, sin ningún tipo de limitación o penalización por preferir una fórmula frente a otra.

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De la misma manera, es un juego en el que para nada es necesario explorar, pero si decides hacerlo puedes encontrar un montón de secretos y objetos útiles, además de hacerte con un coleccionable a partir del cual podrás conseguir un Pokémon.

En definitiva, Pokémon ha encontrado en esta edición una fórmula magistral, con la que dar cabida a cualquier tipo de jugador y primando su comodidad y estilo de juego. Sabemos que en Nintendo son unos maestros de las capas de dificultad y de hacer mucho con muy poco, pero aquí han conseguido algo un poco más complicado: Amoldarse a cada jugador como Ditto con sus entrenadores.

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Saúl Parra

Saúl Parra

Juego a videojuegos, leo sobre ellos y de vez en cuando también escribo. Hacerlos es un proyecto a corto plazo. Espero que me den algún logro.

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