El olor llega a la realidad virtual

En lugar de los veinte o treinta segundos de atención que logra un spot tradicional, la VR permite que el usuario se concentre en la experiencia de tres minutos en adelante. Incluso, algunos usuarios desean repetir porque pueden haberse perdido partes. De esta forma, se maximiza el impacto de marca y la transmisión del mensaje porque el usuario se siente libre, ya que decide a dónde mira, qué toca o con qué interactúa. Por ejemplo, el usuario no reacciona igual al concepto de un coche que a “estar” dentro del coche, oler el cuero, sentir la aceleración etc. Cambia totalmente el lenguaje publicitario.

Por tanto, la publicidad uno de los principales campos de aplicación de VR, dado que cada producto se asocia a un olor, y no es casualidad. Los propios creadores diseñan sus productos asociados a un olor característico. En las tiendas, en los supermercados, los productos combaten entre sí. Existe una guerra de olores dentro de estos establecimientos. Bien porque un producto huele a jabón; bien porque el otro producto huele a plástico nuevo. De hecho, cada marca tiene un olor corporativo. Esta técnica, aplicada a la VR, mejora la experiencia de los usuarios, y eso, en publicidad, es oro.

“Lo veo muy bien para instalaciones. Hay un evento o una campaña, y tienes una pieza de publicidad VR, que de repente estás en una bodega de vino. Entonces, generas ahí un entorno controlado y metes esos sistemas olfativos. Potencia mucho la experiencia. Yo lo veo mucho para eventos con una sola demo que tenga ciertos olores controlados; también para arquitectura: que de repente huela a césped, a madera… Para un videojuego es más complejo. Piensa por cuántos escenarios puedes pasar en cinco minutos”, aclara Edgar Martín Blas en relación a los contenidos de VR olorosa.

Precisamente, MI5VR es una empresa de arquitectura VR, fundada y dirigida por Nacho Martín. Dentro de la multitud de disciplinas que desembocan en VR, la arquitectura se encarga de diseñar el espacio en el que usuario se introducirá digitalmente. “Creo que el olor debería ser capaz de reproducir no solo situaciones cotidianas o que ya conocemos, sino de producir situaciones novedosas puramente digitales, sugerentes y sensoriales. Creo que estamos eliminando fronteras hacia esa experiencia completa”, señala Nacho Martín con respecto a la inclusión del olor en las experiencias espaciales de VR.

En materia de VR olorosa, coexisten dos teorías. La perspectiva más idealista argumenta que hay una serie de olores básicos que, como ocurre con los colores, al mezclarlos en determinados porcentajes, son capaces de producir olores infinitos. La contraparte sostiene que los dispositivos con olores pregrabados, que no se mezclan, son más prácticos. Sin embargo la variedad de olores es limitada. Asimismo, existe un debate en torno al olor neutro. El neutro no huele a nada, pero quita el olor. Algunas vertientes lo creen necesario y otras defienden que el cerebro solo atiende al último olor recibido.

Lo que la VR olorosa necesita para despegar -y la VR a secas también- es una killer app. Una killer app es una aplicación que muchos usuarios desean utilizar y que, en consecuencia, hace que adquieran el dispositivo necesario. Este es el caso de los SMS con los teléfonos móviles o el de Pokemon Go en realidad aumentada. Para que la VR olorosa triunfe, primero han de masificarse las gafas de VR (vista y oído). El olor contribuye a mejorar la experiencia, pero no es determinante. Cuando un usuario entra en un videojuego, qué prefiere: oler el campo de batalla o luchar con la espada.

Respecto a cuáles serán caminos que tomará la VR no existe consenso -y mucho menos en VR olorosa-. Lo que sí se sabe es que unas gafas de realidad aumentada llamadas Magic Leap han recaudado 1,5 billones de dólares para desarrollar un prototipo, y todavía no tienen fecha de salida. Estas gafas permiten al usuario ver elementos tridimensionales posicionados en su realidad. Esos elementos interactúan con el usuario y desaparecen cuando un objeto real está entre ambos. Por ejemplo, un perro ficticio que se esconde debajo de una mesa real. Los inversores creen que la VR ha llegado para quedarse.

En definitiva, el éxito de la VR olorosa está ligado al de las gafas de VR, ya que es un complemento de estas. Entre los campos de actuación de la VR olorosa, destaca su uso en la publicidad orientada a eventos; mientras que en los videojuegos su introducción es más compleja. De cara al consumidor final, la VR olorosa necesita una aplicación atractiva para masificarse. Después de todo, es el año cero de esta tecnología.

Entrevistas realizadas y agradecimientos:

José Luis Navarro, fundador y CEO de InMediaStudio

Edgar Martín Blas, fundador y CEO de New Horizons VR

Nacho Martín, fundador y CEO de MI5VR

Raúl Porcar, fundador y CEO de Olorama Technology

Laura Raya, responsable de postgrado en U-TAD

Original en chicasgamers.com

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David Varela Naranjo

David Varela Naranjo

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