Gwent, nuestras primeras impresiones

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Existen numerosos videojuegos que contienen juegos más pequeños dentro de sí mismos que dan más sabor y profundidad a la experiencia de juego. El póker de Red Dead Redemption o los distintos y tan memorables minijuegos de la saga Zelda nos han tenido a muchos incontables horas delante de la pantalla ignorando completamente el juego principal. En los últimos años, un de los minijuegos que más nos ha absorbido a este tipo de jugadores ha sido Gwent, un juego de cartas integrado en The Witcher III, recorriéndonos el mapa de punta a punta para conseguir todas las cartas y asegurarnos la victoria al echar solo una partida más.

Gwent: The Witcher Card Game es la versión en solitario de este juego, que, aunque en su base es el mismo, se ha renovado para mantener el tipo y justificar su independencia. Pero primero… ¿Cómo se juega a Gwent?

En este juego, se enfrentan dos contrincantes al mejor de tres rondas. Cada jugador tiene tres líneas que asemejarían las filas de un ejército (melee, rango o asedio) en las que colocar las distintas cartas. Al final de cada ronda, los jugadores suman los puntos de sus respectivos frentes de batalla y quien más fuerza tenga, es el ganador.

Por supuesto, las cartas poseen habilidades muy distintas (aquí tienen gran importancia las distintas líneas) y existen cartas de evento que permiten alterar la partida de distintas maneras.

No obstante, la versión de Gwent en The Witcher III era un juego realmente bien medido y equilibrado, indudablemente también debido al entorno controlado en el que se desarrollaban las partidas, pues siempre tenían lugar contra la I.A. Sin embargo, ¿cómo se desenvuelve al jugar contra personas reales?

En CDProjektRED también se han hecho esta pregunta, y se nota: Han cambiado muchas cosas en Gwent. Por un lado, han introducido muchas cartas nuevas, sobre todo de evento, y prácticamente todas las viejas han cambiado, aunque sea un número en su fuerza o una pequeña modificación en su habilidad.

Respecto de las facciones, algunas han cambiado sus habilidades, como los Reinos del Norte, con las cuales al poner una carta dorada en juego, aumenta en dos su fuerza. Además se ha incluido como algo completamente nuevo la facción de Skellige. Como mención, cabe decir que Nilfgaard aún no es jugable en esta beta.

Todos estos cambios parecen sentarle como un guante al juego, el cual sigue siendo tan estratégico como en su origen a la hora de gestionar nuestra mano, pero las nuevas habilidades y lo bien que funcionan entre sí añaden una capa extra de profundidad a la construcción de mazos.

En el aspecto gráfico se nota un esfuerzo no solo por renovar las ilustraciones, sino por hacer algo especial. Algunas cartas están animadas, y otras dan la impresión de tener profundidad. Sin embargo, quizás por la costumbre, yo prefiero el aspecto original del juego, más rudimentario y también más parecido a ese ambiente de partida amistosa en una taberna, a este nuevo, más efectista.

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El sistema de progresión es también uno de los puntos más importantes del juego. Podemos conseguir cartas nuevas de dos maneras: Gastando scraps, que nos permiten comprar una carta concreta, o gastando ore para comprar sobres (aquí llamados kegs). Por supuesto, huelga decir que estos kegs también pueden comprarse a través de micropagos.

Tanto los scraps como el ore se consiguen ganando partidas, lo que nos da experiencia para subir de nivel. De hecho, al subir de nivel por primera vez en el día conseguiremos suficiente ore para comprar un sobre.

También al ganar partidas nos pueden tocar cartas, y podemos destruir cartas de nuestra colección para obtener scraps.

En líneas generales el sistema es efectivo, pero se nota que el juego aún está en beta y se están puliendo aspectos como el matchmaking, pudiendo tocarnos en muchas ocasiones medirnos contra jugadores con una colección de cartas mucho mayor que la nuestra y, por lo general, mejores cartas. Esto hace que resulte mucho más difícil ganar y nos impide progresar adecuadamente. De todas maneras, es comprensible que suceda esto debido a la cantidad reducida de jugadores que tienen acceso a la beta.

En cualquier caso, aún nos queda un último recurso que los desarrolladores han sabido aprovechar para fomentar una comunidad amistosa: El botón de Good Game. Al presionar este botón, el juego le da a nuestro adversario una pequeña recompensa, por lo que aunque perdamos, podemos confiar en que a nuestros rivales les hayamos parecido un buen contrincante. Como pequeña aclaración: Los desalmados son las únicas personas que no pulsan ese botón.

Otro punto a destacar del juego es la comunidad que tiene, muy activa y numerosa para ser una beta cerrada. En www.gwentdb.com se pueden consultar dudas e incluso crear mazos con un editor online muy bien implementado. De hecho, cada día aparecen nuevos mazos OP y al siguiente la gente ya ha encontrado los counters, lo que da para pensar en el juego y sus futuros modos competitivos.

En definitiva, Gwent: The Witcher Card Game es un gran juego de cartas que no solo ha salido airoso de su paso hacia la independencia, sino también reforzado. A pesar de algunos problemas en el matchmaking, sus virtudes, como el excelente diseño de las habilidades, pesan mucho más. Si juntamos todo esto con una comunidad activa y comprometida desde la beta, solo se pueden augurar buenos presagios para el juego.

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Saúl Parra

Saúl Parra

Juego a videojuegos, leo sobre ellos y de vez en cuando también escribo. Hacerlos es un proyecto a corto plazo. Espero que me den algún logro.

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