Análisis Shank 2

En la actual generación, gracias en parte a las plataformas de descarga digital, estamos viviendo un nuevo auge de los juegos en 2D. Géneros como la lucha, los plataformas o, el caso que nos ocupa, los beat em up de scroll lateral, vuelven a estar de moda aupados por títulos de gran calidad. En este caso, se trata de la continuación de uno de los juegos que nos sorprendió en 2010, Shank, heredero de grandes sagas como Metal Slug, Double Dragón o los geniales Viewtiful Joe de Konami. Klei Entertainment continúa con el buen trabajo que desarrollaron en su primera parte, y lo amplían, mejorando muchos aspectos y añadiendo nuevos alicientes para conseguir un juego aún más redondo.

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Tras vengar a nuestra esposa en la primera entrega, Shank vuelve, tequila en mano, para terminar con la rebelión militar, encabezada por un temible dictador (Magnus), que está masacrando a la población.  Aunque se trate de una tremenda injusticia,  la historia del juego es solo una excusa para despertar nuestros instintos más primarios, y ponerlos al servicio del sucesor de Rambo. Cortar cuerpos por la mitad con nuestra sierra, empalar enemigos con sus propias armas o reventar cráneos a golpe de maza, nunca fue tan satisfactorio.  El juego cuenta además con unas bonitas cinemáticas, creadas con el estilo cómic que caracteriza a la saga y que sirven de nexo entre misiones, pretendiendo contarnos una historia que de sentido a todo el baño de sangre que vemos en pantalla. Aunque, probablemente, mientras contemplas el estupendo diseño de estas secuencias, solo puedas pensar en volver a romper mandíbulas y atravesar corazones , en saltar disparar y esquivar a todo trapo que, en definitiva, es lo que verdaderamente divierte de estos juegos.

Como es habitual en juegos de este tipo, la mecánica es muy sencilla: avanzar matando a todos los enemigos que nos vayan saliendo para llegar al final de la fase. Para ello, dispondremos de un arma principal, que puede ser una espada, una sierra mecánica… un arma secundaria en forma de pistolas, escopetas, metralletas… y la posibilidad de acuchillar a nuestros enemigos o lanzarles granadas y todo tipo de artefactos explosivos. Además de poder recoger objetos del suelo con los que golpear, descuartizar e incluso reventar los cuerpos de los pobres guerrilleros. Para manejar a el temible Shank, tendremos que usar prácticamente todos los botones del mando, lo que implica una gran variedad de movimientos y posibilidades. Pero, aunque pueda parecerlo, no es el típico machacabotones, ya que si queremos sobrevivir tendremos que esquivar y atacar en los momentos adecuados. Aprender a movernos con soltura y jugar correctamente, es recomendable para disfrutar de este juego como se merece, además de una prioridad si queremos completarlo en su dificultad máxima.

Aun así, no os preocupéis demasiado,  ya que os haréis rápido con el control del personaje y, al poco de estar jugando, os resultará sencillo combinar multitud de movimientos.  En este sentido, se han mejorado muchos factores con respecto al primer juego, donde nuestro personaje estaba algo más limitado e indefenso ante el ataque de determinados enemigos, especialmente algunos jefes finales. Pegar un escopetazo, mientras saltas para esquivar la lanza de un guerrero y caer sobre otro aprovechando la sierra mecánica para abrirlo en canal, será solo una de las cientos de posibilidades que tendremos a la hora de combatir.  Esa variedad, es lo que hace realmente especial a este juego y lo diferencia de otros títulos similares, donde las posibilidades son mucho más reducidas. Pero esto no acaba aquí, ya que también podremos utilizar elementos del escenario, como trampillas que se abren en el suelo, engranajes para soltar cargas pesadas con la que aplastar a los enemigos o una metralleta acoplada a un barco, que nos permitirán acabar de forma original con  las hordas de militares a los que tendremos que hacer frente.

También, tenemos momentos puramente plataformeros, donde tendremos que precisar para no caer al vacío o correr mientras todo se derrumba a nuestras espaldas. Aunque no son muy abundantes, dan aun más variedad a la jugabilidad y sirven de transición entre las distintas zonas de combate. Además, utilizar el escenario a nuestro favor será primordial para combatir de manera más efectiva, ya que podremos escalar por las paredes, colgarnos en salientes y descender a toda velocidad por rampas inclinadas, con lo que, si tenemos cierta pericia en estos momentos, podremos acabar con los enemigos aprovechando el factor diferencial que nos aporta el entorno.

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Para todo esto, dispondremos de 8 niveles y dos modos de dificultad (normal y difícil) que nos mantendrán ocupados varias horas, sobre todo si elegimos el nivel de dificultad elevado. No se trata de un juego sencillo, ni mucho menos, y en la versión más difícil tendremos que repetir algunas pantallas infinidad de veces.  Además, iremos desbloqueando nuevas armas y aspectos para ir utilizando, por lo que se convierte en una experiencia muy rejugable.

Una vez finalizado el modo principal, también dispondremos de cooperativo online, donde la mecánica varia radicalmente, ya que en lugar de ir avanzando, nuestro objetivo será defender la zona de las hordas de enemigos que salen sin parar. Es un modo entretenido, y un aliciente para seguir jugando una vez que hayamos explotado la campaña individual. También, podremos comparar los puntos que hayamos conseguido en cada nivel con el de nuestros amigos, algo que ya podíamos hacer en la primera parte. En este sentido, hay que añadir que a pesar de que existen infinidad de chekpoints con los que retomar la partida cuando nos maten, cada vez que caigamos la puntuación de ese nivel se reseteará, con lo que nos picaremos mucho para intentar morir lo menos posible y así poder conseguir una puntuación cada vez más elevada.

Por tanto, la duración del juego variará dependiendo de lo que nos guste el mismo, ya que si queremos conseguir puntuaciones elevadas, superar el modo difícil, debloquear todas las armas o completar el modo cooperativo, tendremos delante de nosotros un título largo y completo. Aun así, aunque no seas muy fan de los marcadores y los desbloqueables, el juego justifica su compra de sobra con el modo individual, sobre todo contando al precio más que razonable al que podéis adquirirlo.

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Para redondear, el título cuenta con  un apartado artístico muy especial, con un diseño sublime.  Tanto el escenario de fondo, como los elementos que aparecen en primer plano, están recreados con un estilo cartoon que le va como anillo al dedo. Tenemos desenfoques, movimientos de objetos, efectos de humo, fuego, lluvia… es incluso más espectacular que la primera entrega. También destaca una buena paleta de colores, que recrea todo tipo de tonos, como el blanco y negro de algunas fases; muy vistoso o el trasluz del sol en momentos concretos. En general, todo tiene un toque a película de los 80´ que nos encanta,  os recordará a las clásicas películas de guerra ambientadas en Vietnam, pero con el toque desenfadado que caracteriza a Shank.

Además, cuenta con una banda sonora de lujo, con un tema principal cargado de guitarras eléctricas, que sirve para meterte aún más en esa ambientación ochentera que rodea al juego.  Sin embargo, la palma se la llevan los efectos de sonido, que rezuman originalidad y sobre todo variedad, siguiendo la línea de humor que también pudimos ver en el primer título. En general, el apartado audiovisual del juego es uno de sus principales fuertes y una de las cosas que hacen que apetezca tanto machacar a nuestros enemigos a golpe de sierra y katana.

Conclusión

 

Si algo se puede decir de Shank 2, es que no defraudará a los que disfrutaron de su primera entrega, es más, Klei Entertainment ha sabido escuchar las quejas de sus fans y corregir todos los fallos que hacían del primer juego una experiencia algo incompleta. Es de agradecer, que todavía queden compañías que se preocupen por hacer juegos de este tipo de géneros, que tanto triunfaron en el pasado, y que parecían haber caído en el olvido con la llegada de las 3D y los juegos triple A con presupuestos millonarios.

Es un juego ágil, divertido y con un apartado técnico elogiable en todos sus aspectos. Además, lo podéis encontrar a un precio más que asequible, con lo que si te gustan los arcades de este tipo no dudes en darle una oportunidad.

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3 comments

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  1. charlescolgao 12 marzo, 2012 at 17:19 Responder

    Yo no sabía que era tan gore! La verdad es que tiene muy buena pinta la fluidez con que se mueve todo, recordando como bien dices a Metal Slug. La única pena es que no tenga cooperativo online el modo principal, hubiera sido la leche para echar una tarde memorable con un colega

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