ANÁLISIS | Rain World

Hace no mucho resurgió una corriente de títulos que apelaban a la supervivencia de diversas formas. Por desgracia muchos de ellos acabaron volcados en otros aspectos (la acción o la exploración, por ejemplo) relegando la supervivencia a un segundo plano. Por suerte, hemos podido disfrutar de algunas obras que exploran las maravillas de este subgénero como Don’t Starve o el reciente Resident Evil VII. A esto se une Rain World, el primer título de la desarrolladora independiente Videocult.

Plataforma: PS4 y PC

Versión analizada: PC

Género: Supervivencia. Plataformas

Desarrollador: Videocult

Distribuidor: Adult Swim Games

Fecha de lanzamiento: 28 de marzo de 2017

Idioma: Textos en español

A nadie le disgustaría ser la cosa más mona del mundo, aunque eso fuese, literalmente, un gato-babosa —slugcat en inglés— al que casi todo ser vivo le quiere hincar el diente. Perdidos en un lugar desconocido donde estaremos casi a la cola de la cadena alimenticia tendremos que sobrevivir cueste lo que cueste. En un entorno que oscila entre lo tranquilo y lo opresivo, estaremos obligados a defendernos con los escasos recursos que encontraremos o huir. Esto último, pese a parecer lo más tentador, es algo a considerar ya que en muchas ocasiones retrasará lo inevitable.

La trama es simple. Dadas las lluvias torrenciales que asolan el mundo en el que vivimos, nos separamos de nuestra familia. Nuestro deber se intuye rápido, volver con ellos. Ya bien guiados por un extraño ser amarillo o, si nos gusta pasarlo mal, nuestro instinto y sentido de la orientación. Pese a que el título nos insta a buscar una forma de volver con nuestra familia, no aborda el reencuentro como tema principal. Estamos solos y tenemos miedo, pero no queremos morir.

Sobrevivir en Rain World parece sencillo sobre el papel, conseguir cuatro piezas de comida y encontrar refugio a tiempo. La comida no siempre va a estar ahí esperando para nosotros. A cada día que pase nuestras fuentes de alimento estarán más lejos y nos veremos obligados a enfrentarnos a una de las cosas que más nos podría aterrar, lo desconocido. Esto lo tendremos que compaginar con buscar un techo donde protegernos ya que seguramente nos hayamos alejado mucho del último y muy pocas veces volver será una opción. Estos refugios servirán a la vez como punto de guardado y para subir de nivel. Niveles que nos permitirán abrirnos paso entre zonas. Pero en Videocult no se andan con tonterías y morir supondrá bajar de nivel además de perder el progreso no guardado. A estas cosas conviene acostumbrarse rápido, ya que buscar víveres y cobijo a contrarreloj en un entorno más hostil que la Fortaleza de Sen es un día normal en Rain World.

Rain World es un título injusto en tantas ocasiones que puede que necesitemos unos nervios de acero para no tirarlo todo por la borda. Pero la naturaleza no es menos, la ley del más fuerte manda en el título de Videocult y a nosotros nos queda un camino demasiado largo para dejar de ser considerados débiles. Como la vida misma.

Los controles son precisos y se llevan muy bien con las más que interesantes animaciones procedurales que nos ofrece Videocult. Huir, defendernos o simplemente desplazarnos por el enrevesado mapa dividido por enormes secciones es un gusto. A no ser que nos toque nadar. Porque si bien he alabado la valentía de presentarse cruel e injusto como la naturaleza, los niveles en los que el agua se vuelve la protagonista del escenario no siguen la misma línea. Por suerte estas secciones no abundan.

Videocult se ha estrenado con una obra despiadada que no tiene miedo de intimidar a sus jugadores y no es algo que muchos estudios se atrevan a hacer. Rain World nos muestra la parte más fría y aterradora de un planeta alienígena que con un par de pinceladas podría ser perfectamente el nuestro. Si nos dejamos atrapar por este título seremos devorados, pero de una forma que no abunda mucho últimamente.

Nota final8
Rain World nos muestra la parte más fría y aterradora de un planeta alienígena que con un par de pinceladas podría ser perfectamente el nuestro. Si nos dejamos atrapar por este título seremos devorados, pero de una forma que no abunda mucho últimamente.
8

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